Una alarma cumple una función distinta a la de las cámaras: la cámara documenta lo que pasó, la alarma busca que no pase. Su valor está en detectar la intrusión temprano y en hacer suficiente ruido —o llamar a suficiente gente— como para interrumpirla.
La decisión de fondo no es la marca del panel, es si quieres monitoreo. Un sistema local avisa a quien esté cerca; uno monitoreado notifica a una central que verifica y escala. Cuestan distinto y sirven para situaciones distintas.