Instalar audio y video es sobre todo un trabajo de previsión: la altura correcta de la pantalla, el cableado escondido, y bocinas colocadas donde el sonido se distribuya parejo en vez de concentrarse en una esquina.
En negocio y salas de juntas el criterio cambia: importa que cualquiera pueda usarlo sin instructivo. Un sistema que exige diez minutos de configuración antes de cada reunión es un sistema que nadie usa.