El respaldo de energía es de esas cosas que sólo se notan cuando faltan. Un apagón de dos minutos puede costar una venta, la grabación de las cámaras justo cuando importaba, o el equipo que no volvió a encender.
Dimensionar bien es sencillo si se hace con datos: se suma el consumo de lo que realmente debe seguir encendido y se decide cuántos minutos de autonomía necesitas. Conectar todo al no-break es el error más común y el que hace que dure minutos en vez de horas.