Hay una categoría de trabajos que no justifica llamar a un especialista distinto por cada uno: la puerta que raspa, la llave que gotea, el contacto flojo, la repisa pendiente. Juntos son media jornada; por separado son cinco llamadas y cinco cargos por visita.
El mantenimiento general resuelve eso. Y en negocio, hacerlo periódico sale más barato que reaccionar: casi todo lo que se vuelve una emergencia venía avisando.